El office supone ampliar el concepto y la función de esta parte de la vivienda y conlleva una mejora para nuestro tiempo de ocio. En muchos casos, la agilización de la preparación y el servicio de las comidas son no sólo deseadas, sino muy convenientes.
Se pueden considerar dos variantes fundamentales para ubicar y distribuir un office con éxito.
Por una parte, es importante tener en cuenta quienes son las personas que habitan la vivienda y cuáles son sus gustos y necesidades.
Por otra, es ineludible aprovechar los metros cuadrados con los que se cuenta. Las dimensiones de la cocina son fundamentales para decidir qué tipo de diseño es el más adecuado en cada caso.
El objetivo del diseño de una cocina se basa en la relación entre las necesidades de los usuarios, integrando los hábitos de éstos, y, el espacio disponible tanto en planta como en vista. La cocina es por excelencia un ambiente donde el aprovechamiento del espacio es un objetivo muy importante.
La función principal del office es el servicio de comidas y no necesita una fuente de cocción o de agua directa, por lo que se supone más versátil e independiente. De todos modos, la distribución lógica de la cocina requiere considerarlo como un punto clave para completar el uso este tipo de ambiente. Por este motivo es aconsejable decidir, en primer lugar, dónde se va a ubicar el sector de fuegos y el de aguas, mucho más condicionadas por razones técnicas. Es deseable que el office mantenga cierta independencia del sector de cocción para alejar tanto los olores como el calor que desprenden las hornallas.
Por otra parte, si el office se sitúa en una posición cercana al sector húmedo se estará facilitando la limpieza de la vajilla una vez finalizada la comida. El almacenaje de la vajilla, la cristalería, en el amoblamiento cercano al office permitirá agilizar su uso. La ergonomía se establece como una premisa básica para facilitar el uso de la cocina. Por este motivo las dimensiones del amoblamiento y los acabados deben escogerse pensando en las personas, que van a habitarla diariamente.
En el tratamiento visual de la cocina debe reflejar que el office tiene entidad propia. Los materiales, el color y la iluminación son elementos básicos para determinar este sector de la cocina. La iluminación juega un papel fundamental para singularizar el office. Es muy aconsejable situarlo cerca de una ventana para disfrutar de la luz natural durante el día, o usar la iluminación directa pero cálida durante la noche para diferenciar esta zona del resto del ambiente. Una península, una isla, una barra, una mesa, o hasta un armario con mesa extensible pueden establecer los elementos estructurales de un office. Las opciones son numerosas y variadas.
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